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viernes, 20 de abril de 2007

Vete y no peques más...




.......Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno;
Vete y no peques más.
Jn.8:11b


Si leemos Juan 8:1-11 nos encontramos con la lectura de la mujer que fue sorprendida en el mismo acto del adulterio, vemos que n
os es fácil juzgar y caer en el legalismo cuando vemos alguna falla en alguien, mirar la paja en el ojo ajeno nos resulta más cómodo.

El atacar esta en nosotros, muchas veces tratamos a la gente sin misericordia como si nosotros estuviéramos libres de toda culpa o como si fuéramos perfectos.
Los defectos y faltas lo ven los demás, pero no hay que levantarse a acusar; si no a ayudar, a restaurar pero en amor.

En la lectura se fueron los que acusaban a la mujer por que ellos también tenían culpa.

Ese amor de Jesús por aquella mujer pecadora era mas fuerte que la ley la cual la acusaba. ¿Dime Tú hermano(a) que tan fuerte es tu amor.
--JOSÉ MENDOZA--

martes, 27 de marzo de 2007

Siendo de Buena Opinión delante de Dios y de los Hombres

Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad: átalas a tu cuello,
escríbelas en la tabla de tu corazón y hallarás gracia y buena opinión
ante los ojos de Dios y de los hombres

Prov.3:3-4

Cuan importante es la misericordia, un tema anterior veíamos uno de los frutos del Espíritu “la benignidad”, y como Jesús trató amablemente a la mujer adultera aún cuando le correspondía apedrearla según la ley; me hubiera agradado ver la expresión de amor de Jesús para con esta mujer, el contemplar su rostro me hubiera enseñado mucho más.

La verdad, es Jesús mismo, es la palabra, y debemos estar revestidos de ella y grabarla en nuestro corazón ya que es tan mezquino y egoísta por consiguiente habrá una buena opinión no solo delante de Dios sino también delante de los hombres, quisiera que la gente pueda ver en nosotros al mismo Jesús.


Cabe recalcar que la buena opinión ante los demás no es para tener la actitud de ser admirados ni mucho menos para que nos tiren flores lo cual no revelaría ninguna humildad, sino que la gente no se pueda explicar que cosa es pero que hay en nosotros y sale al exterior para bendecir a los demás, recordemos que uno de los frutos del Espíritu es el Amor y como fruto la palabra dice que debemos añadirlo a nuestras vidas para que así pueda formar parte del templo de Dios el cual somos nosotros.


--JOSÉ MENDOZA--

lunes, 26 de marzo de 2007

Derramando Ternura

Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos
Perdonándoos unos a otros, como Dios también os
Perdonó a vosotros en Cristo”

Ef.4:32

Benignidad: Epieikeia = ternura.
Muchos de nosotros estamos rodeados de personas muy ajenas a Dios y algunas tienen conductas tan desagradable con respecto al Señor que nos incomoda, muchos de ellos tienen un trato tan duro y carente de amor.

¿Cuál es nuestra actitud frente a ellos?; ¿Juzgamos o reflejamos benignidad?.

Si leemos sobre la vida de Jesucristo podríamos descubrir que Él pudo distinguir entre el rechazo al pecado y una benigna aceptación al pecador. Él fue tierno y bondadoso con todos (Mt.9:11-13 entre publícanos y pecadores).

La benignidad es comparable a la actitud condescendiente de un juez que en lugar de exigir la pena justa requerida por una estricta justicia, cede ante circunstancias que demandan misericordia (Jn.8:10-11 la mujer adultera). Podemos ver que Jesús no vino a condenar al hombre sino a salvarlo, vino a mostrar toda su ternura y misericordia.

Dios nos exhorta a que seamos benignos, es decir, tener un trato amigable y cariñoso con todos los hombres. No debemos juzgar ni condenar a nadie, sino: ser amables y misericordiosos, aceptando y perdonando (Lc.6:35-36).

El hombre con Dios será atraído no a palabras de condenación sino a palabras tiernas y amables (Ti.3:2-7).