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viernes, 3 de agosto de 2007

El Favor de Dios después de su Perdón...

Muchos al pecar se dejan vencer, no es para menos esto debido a la falta de fuerzas ya que el Espíritu esta contristado.
Sabes a veces solo vemos aquel atributo que pensamos que nos hunde y es la Justicia de Dios. Justicia viene de Justo y uno recibe el fruto de lo que se siembra. En realidad Dios siempre nos da la advertencia antes de caer.

Acordémonos también de su misericordia, fidelidad que nos lleva a confiar nuevamente he ir en busca de sus brazos. “El permanece fiel aunque seamos infieles”.
El retornar a Él cual hijo prodigo lo experimento también el salmista

Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová. Salmos 40:1-3

Desde el momento que uno busca su presencia Él nos oye y nos saca afirma nuestros pasos y el hecho de estar de nuevo de pie hace que otros también tengan la esperanza de ser perdonados.


Cuan grande es el favor de Dios!!!!


--JOSÉ MENDOZA--

lunes, 23 de julio de 2007

Poniendo por obra el Perdón

Al pasar por tantas cosas muchas de estas marcan nuestras vidas y si hay terceros involucrados y nos han hecho daño es posible que nos cueste perdonar.

A veces solo es un concepto para nosotros la palabra Perdón, digo concepto por que en la práctica no tenemos ni la más mínima idea de lo realmente significa

Sabemos que Dios nos ha perdonado.
"Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado" Colosenses 1:13.

"Señor, si tu tuvieras en cuenta las iniquidades, ¿Quién, oh Señor, podría permanecer? Pero en ti hay perdón, para que seas temido" Salmo 130:3-4.


Vemos a través de estos pasajes lo que ha hecho Dios por nosotros y no lo tomamos en cuenta, pero eso no es todo Él también nos da una demanda a nosotros.

"Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro, como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros" Colosenses 3:13.

El pasaje es claro con respecto a la acción que debemos tomar; de la misma manera que el nos ha perdonado debemos hacerlo nosotros. Si me pusiera a contar cuantas cosas me ha perdonado Dios realmente haría una gran lista y por que nosotros no lo hacemos.

El vivir como creyente implica poner por obra la palabra, no aplicarla indica que seguimos viviendo como incrédulos (no creyentes).

Dime: ¿Te conformas solo con tu salvación? Te sorprenderá la pregunta pero déjame decirte que sino estas haciendo nada por tu crecimiento solo te has quedado estancado(a) en ello.

Estamos llamados a que el Señor perfeccione la obra en nosotros pero somos los primeros en sabotear nuestro crecimiento, como crecemos entonces sino ponemos por obra la palabra o mas aun sino intentamos parecernos mas al Señor, si hay de nuestra parte conformismo debemos empezar a preocuparnos.


Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. Mt.6:14-15


cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas. Mc.11:25-26

--JOSÉ MENDOZA--

martes, 17 de julio de 2007

Se Puede Salir del Sepulcro.

Todos sabemos que el pecado nos lleva a la muerte
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Rom.6:23

Pero a pesar de ello pecamos y se nos hace difícil entender por que caemos nuevamente a pesar que conocemos la palabra.
Pablo explico esta interrogante.

De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Rom.7:17-20

Si nos jala el pecado es por que aún hay áreas que debemos trabajar y mas aún habiéndolas trabajado también esta otro enemigo nuestro “la falta de obediencia”.

Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas. Deut.30:11-14

Empezábamos diciendo que el pecado nos lleva a la muerte, no elijamos lo que perece sino lo eterno.

Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1Jn.2:17

Creo que entendiendo esto se puede salir del sepulcro.


--JOSÉ MENDOZA--

lunes, 19 de marzo de 2007

Un día Dios me preguntó......


Muy temprano al levantarme me dispuse buscar a Dios
Mientras le hablaba a mi Señor sentí su presencia, Él estaba ahí, conmigo.....
Que hermoso era estar con Él........., de veras que me deleité.
Luego repentinamente Él me preguntó: “¿Me amas?”
Yo contesté: “¡Por supuesto! ¡Tú eres mi Señor!” “¡Claro que te amo!”

Entonces me preguntó: “Si estuvieras físicamente incapacitado, ¿Aún me amarías?”
Me quede perplejo, no esperaba esa pregunta. Agache mi cabeza y miré luego mis brazos, mis piernas y el resto de mi cuerpo, y pensé: ¿Cuántas cosas sería incapaz de hacer? (aún cuando hoy estas cosas me parecen tan sencillas)
Luego contesté: “Sería difícil Señor, pero aún así te amaría”

Entonces el Señor dijo: “Si estuvieras ciego, ¿Amarías mi creación?”
¿Cómo podría amar algo siendo incapaz de verlo? Entonces pensé en toda esa gente ciega del mundo y cuantos de ellos aún aman a Dios y su creación a pesar de su estado.
Así que contesté: “¡Es difícil pensarlo, pero aún te amaría!”

El Señor entonces me preguntó: “Si fueses sordo ¿Oirías mi palabra?”. ¿Cómo podría oír algo siendo sordo?, Entonces comprendí. Escuchar la palabra de Dios no es solo usar nuestros oídos, sino también nuestro corazón.
Contesté: “Sería difícil, pero aún oiría tu palabra”.

El Señor entonces preguntó: “Si estuvieses mudo: ¿Alabarías mi nombre?”, ¿Pero cómo puedo alabar sin voz? Entonces me acorde que Dios desea que le cantemos desde nuestra alma y corazón, además cuando le alabamos no siempre lo hacemos con un cántico, algunas veces le damos alabanza con nuestra gratitud.
Entonces contesté: “Aunque no pudiera cantarte físicamente alabaría aún tu nombre”

Y el Señor insistió: “¿En realidad me amas?” Con valor y profunda convicción le contesté: “¡Si Señor! ¡Te amo por que Tú eres mi Dios, único y verdadero!”
Pensé que había contestado correctamente, pero Dios me preguntó:
¿ENTONCES POR QUE PECAS?
Sentí vergüenza, creo no era para menos; luego con voz temblorosa le contesté: “¡Es que no soy perfecto, aún te desobedezco, y tengo esa naturaleza pecaminosa viva en mí!” (Al decir esto se me hizo un nudo en la garganta, me fue muy difícil, pero lo dije).
Me siguió preguntando: “¿Por qué en tiempos de bendición te alejas de Mí?” ¿Por qué solo cuando estas en angustia oras en forma sincera?”; no hubo respuestas solo lagrimas.

El Señor continuó: “¿Por qué solamente cantas y me buscas cuando estas en grupo?, ¿Qué de tu tiempo personal conmigo?, ¿Por qué me pides cosas siendo tan egoísta?, ¿Por qué hablas conmigo sin tener fe?; las lagrimas continuaron sobre mis mejillas.

¿Por qué te avergüenzas de Mí?, ¿Por qué no hablas de mi palabra?, ¿Por qué en tiempos difíciles para ti lloras con otros cuando te ofrezco mi hombro para que lo hagas conmigo?, ¿Por qué pones pretexto cuando te doy la oportunidad para que me sirvas?
Intenté contestar, pero no hubo respuesta que dar.

Te he bendecido con dones y talentos, pero continuas dándome la espalda.
Te he revelado mi palabra, pero no obtienes el conocimiento de ella.
Te he hablado, pero tus oídos estaban cerrados.
Te he mostrado mis bendiciones, pero tus ojos nunca las vieron.
Te he mandado a mis siervos, pero permaneciste sentado inmóvil e indiferente con ellos.

He oído tus oraciones...........; pero dime: “¿En verdad me amas?”
No pude contestar. ¿Cómo podría hacerlo? Estaba increíblemente avergonzado. No tuve excusa ¿Qué podía decir?

Cuando mi corazón hubo llorado y las lagrimas habían fluido incesantemente tome de nuevo aliento y le dije: “¡Por favor perdóname Señor! ¡Soy indigno de ser llamado hijo tuyo!”
Hubo un periodo de calma y fue ahí cuando le pregunté: “¿Por qué continuas perdonándome?, ¿Por qué me amas tanto?
Él tiernamente contestó: ”Esa es mi Gracia hijito, nunca te abandonaré”.

Eso fue suficiente para mí; sentí paz, tranquilidad, confianza................, Y me dijo:
Cuando llores, lloraré contigo.
Cuando estés gozoso, yo también me alegraré.
Cuando estés deprimido, te animaré.
Cuando te caigas, te levantaré.
Cuando te sientas cansado, te llevaré sobre mis hombros.
Recuerda que yo estaré contigo todos los días y siempre te amaré.

Nunca antes había llorado como en ese momento.
¿Cómo pude ser tan frío?
¿Cómo pude ofenderlo con todo lo que hice?, mucha rabia e indignación había en mí, me sentí sin fuerzas e impotente, pero a pesar de ello fue en ese momento cuando me atreví a preguntar: “¿Cuánto me amas?”.
Él no dijo nada solo me estrechó en sus brazos y mientras me acariciaba tiernamente vi sus manos cicatrizadas por los clavos, no resistí mas me incliné a sus pies y por primera vez oré como debí hacerlo hace mucho tiempo y disfruté de su amor y comprensión.