Les cuento que una oportunidad al terminar el tercer culto y empezando el cuarto había una afluencia de personas impresionante y en esa oportunidad habían llevado a dos invitadas que no lo niego llamaban mucho la atención por lo diminuto de sus prendas que vestían.
Entre tanta gente no faltaron algunas personas que se quedaron mirándolas como diciendo a la iglesia no se viene así vestida.
Estoy seguro que si la hubieran visto en la calle no les habrían tomado la mayor importancia. Pero en la iglesia era un hecho que no podía pasar por desapercibido.
Han pasado años desde que vi que sucedió este hecho pero hasta ahora no las he vuelto a ver a estas personas nuevamente.
Aún en este tiempo hay muchas cosas que a nosotros nos llama la atención dentro de las instalaciones del templo pero a fuera no.
Si aún piensas así ten cuidado de no ser un fariseo de este tiempo. Jesús en una oportunidad contesto sabiamente cuando lo acusaron de estar comiendo y bebiendo entre pecadores.
Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. Lc.5:31-32.
No nos alarmemos cuando en nuestras congregaciones aparezcan chicos de barrio, lisurientos, prostitutas, homosexuales, drogadictos etc. Por que solo así sabremos entonces que el evangelio esta llegando a quienes lo necesitan y esta salvando vidas.
--JOSÉ MENDOZA--
